Somos una organización que responde a la crisis migratoria por desplazamiento forzado, concretamente en atención a la comunidad Lésbiana, Gay, Bisexual, Travesti, Transexual, Transgénero, No binarie e intersexual, propiciando un espacio seguro, dignificado, con sentido comunitario con una perspectiva feminista e interseccional, ofreciendo un espacio de atención integral con alojamiento, servicios de salud, salud mental, asesoría legal y de inserción social, en coordinación con instancias internacionales, locales y binacionales.
Mantener un refugio que también proporciona y ayuda a residentes a acceder a los servicios profesionales a través de una estructura organizativa basada en la salud, los servicios legales, la integración social, la educación y el acceso a la cultural, y un equipo formado por profesionales y activistas LGBTIQ+ que hace hincapié en la justicia en el lugar de trabajo y el desarrollo de redes regionales, nacionales e internacionales de apoyo.
PRINCIPIOS
Solidaridad: Trabajamos colaborativamente para superar los desafíos y construir un futuro más justo y equitativo.
Dignidad: Reconocemos y honramos la dignidad intrínseca de cada persona, asegurando que sean tratadas con respeto y justicia en todas las interacciones y servicios proporcionados por el albergue.
Diversidad: Celebramos la diversidad de culturas, identidades y experiencias presentes en la comunidad del albergue, reconociendo que esta diversidad enriquece nuestra sociedad y contribuye a un mundo más inclusivo.
Transparencia: Operamos de manera abierta y transparente, comunicando claramente nuestras acciones, políticas y decisiones, y manteniendo la confianza y el compromiso con todas las partes interesadas, incluyendo colaboradores, donantes y la comunidad en general.
Imparcialidad: Realizamos nuestro quehacer cotidiano evitando los juicios previos, identificando las posibles simpatías, afinidades o intereses a los que puede estar sometido nuestro juicio, para tomar una postura equitativa, de acuerdo con el principio de interseccionalidad y a las normas generales del espacio.
No asistencialismo: Ubicando a las personas como sujetos de derecho con agencia social, que pueden y deben tomar responsabilidad sobre sus procesos para que sean sostenibles en el tiempo. Tomando un papel de acompañamiento en esos procesos, evitamos la dependencia y las falsas expectativas, y fomentamos que las personas tengan herramientas de resiliencia, autogestión y autonomía.
No punitivismo: Comprendiendo la complejidad de las relaciones para evitar las polarizaciones entre culpables o no culpables, e imaginando otras medidas fuera del castigo, para corregir colectivamente lo que ha lastimado. La reparación del daño y las medidas de prevención para la no repetición son herramientas no punitivas que permiten recomponer el tejido comunitario sin excluir a quien cometa un error o falta.
Principio pro persona: Reconociendo que los reglamentos, normas y acuerdos tienen un fin principal, que es el beneficio y la protección de la población residente, y que al momento de una interrogante sobre cómo aplicarlas debe considerarse lo que más favorezca a la persona, ubicándola como la principal razón de nuestro trabajo humanitario.
Ética humanista y Derechos humanos: Centrando las atenciones como derechos y con las características de los DDHH, que son universales, interdependientes, indivisibles, etc. Y en una ética que nos permite comprometernos con la libertad de pensamiento y elección de las personas, la autonomía de sus decisiones y la dignidad de cada una de ellas.